Con este ya es el segundo curso que en el centro San José de Calasanz llevamos a cavo el programa de Pentacidad, utilizando algunas de sus herramientas. En mi opinión, este programa sirve de poco en cuanto al desarrollo intelectual de los jóvenes.
Empezamos el día con la relajación. Con esa técnica lo único que hacemos es perder tiempo de clase. Entre enchufa, nos callamos y hacerla, se pierden 10 minutos de fácil, por lo que la hora de clase se reduce a 50 minutos, (sin contar el tiempo que tardamos en hacer los cuadernos de ayuda mutua, otros 5 minutos fijo, por lo que ya se ha reducido a 40 minutos), y como tengamos examen, para lo único que sirve, es para ponernos más nerviosos, porque estamos todo el rato pensando en lo que va a entrar. Encima, hay profesores, que como toque examen, se tiran 30 minutos para hacerla.
Sí que es verdad, que si has tenido un problema, te ayuda a tranquilizarte y luego, como te has “olvidado” de él, trabajas mejor, pero es lo único positivo que tiene.
Otra de las herramientas de este programa, son los cariñogramas, sobrecitos de plástico, traslúcidos, pegados a un corcho, donde “supuestamente”, tendría que estar las felicitaciones de los grupos de ayuda mutua, cosa que en la mayoría de las clases no pasa. Están más vacios que la cuenca del río Magdalena (Colombia) en verano. Resumiendo, que los sobrecitos, están ocupando un sitio donde podría ir un elemento decorativo.
La verdad es que esas felicitaciones de tus compañeros de grupos, si tienes un día malo, te pueden subir la autoestima, pero como no te las hagas a ti mismo, te pueden salir canas si esperas a que alguien te felicite.
Y por último, la herramienta revelación del programa Pentacidad: los grupos de ayuda mutua. Esta herramienta me gusta, porque de esta manera se trabaja más en grupo.
Pero todo lo bueno tiene su parte mala. En este caso, es que no puedes hacer tú el grupo, por lo que a mucha gente no le gusta esta técnica.
Resumiendo, de las herramientas del proyecto de pentacidad, nos gustan pocas, y hay algunas que aunque están en circulación, no se llevan a la práctica.

